La extinción del niño sano

No sólo los lab­o­ra­to­rios hacen uso sis­temáti­co de tác­ti­cas de pro­mo­ción cues­tion­ables y alian­zas intere­sadas con el cuer­po médi­co. En pedi­atría, la pro­mo­ción agre­si­va de fór­mu­las “nutracéu­ti­cas” y “ter­apéu­ti­cas” –impor­tadas y de alto cos­to– con­sti­tuye una prác­ti­ca habit­u­al y en ver­tig­i­noso aumen­to.

Una estrate­gia dom­i­nante actual­mente es la “patol­o­gización” indis­crim­i­na­da de fenó­menos nor­males en el lac­tante menor (espe­cial­mente antes de los 3 meses) y su pre­sun­ta res­olu­ción con fór­mu­las hipoa­lergéni­cas. El ter­reno es fér­til para la pro­fecía autocumpl­i­da, pues los fenó­menos pro­pios del desar­rol­lo, como llan­to, cóli­cos, regur­gitación, des­pertares noc­turnos, erup­ciones cutáneas, etc. están des­ti­na­dos a resol­verse espon­tánea­mente, gen­eral­mente a par­tir de los 3 meses. En un reciente con­gre­so inter­na­cional real­iza­do en Chile, un con­fer­encista pro­movía –ante medio mil­lar de per­sonas– el uso de cier­tos pro­duc­tos para el cóli­co infan­til, seña­lan­do su efec­tivi­dad en un 70% de los casos al cabo de 4 a 6 sem­anas de uso. Por defini­ción, ¡ésa es la his­to­ria nat­ur­al del cóli­co infan­til! Así fue descri­ta por los clási­cos y cor­rob­o­ra­da por la inves­ti­gación con­tem­poránea.

Esta estrate­gia ha resul­ta­do un ver­dadero éxi­to com­er­cial y mediáti­co, generan­do una pre­ocu­pación masi­va en las madres y famil­ias de los lac­tantes, mien­tras se dis­tribuyen incen­tivos a granel entre los pre­scrip­tores. Estos reciben además la infor­ma­ción téc­ni­ca de parte de las propias com­pañías, alin­e­an­do así sus conocimien­tos con los intere­ses de éstas. Los pro­duc­tos referi­dos son pre­scritos a un por­centa­je con­sid­er­able de los lac­tantes que con­sul­tan (sobre todo en sec­tores de niv­el socioe­conómi­co más alto).

Esta situación es espe­cial­mente noto­ria en el ámbito de las aler­gias ali­men­ta­rias. Si bien hay datos que mues­tran un aumen­to de dichas aler­gias en las últi­mas décadas, las prác­ti­cas obser­vadas en nue­stro país (y en otros) pocas veces se basan en la evi­den­cia “dura”. Los cri­te­rios diag­nós­ti­cos se han vuel­to extremada­mente difu­sos, muchas veces en for­ma delib­er­a­da y bajo el impul­so de las partes intere­sadas. Los diag­nós­ti­cos se apoy­an en prue­bas de lab­o­ra­to­rio inespecí­fi­cas, no val­i­dadas o fran­ca­mente erróneas. Algu­nas de las cifras pre­sen­tadas se basan en auto­di­ag­nós­ti­co de pacientes en encues­tas pobla­cionales.

Hay otros fac­tores impli­ca­dos en este fenó­meno médi­co-soci­ológi­co. Entre ellos, la can­ti­dad e inten­si­dad de los temores y apren­siones que se obser­van en una alta pro­por­ción de los padres y madres de hoy. Éstos están rela­ciona­dos con el desconocimien­to de la fisi­ología del niño sano, de sus vari­antes nor­males y de los fenó­menos pro­pios del desar­rol­lo infan­til, no sólo por parte de la población gen­er­al sino tam­bién de muchos médi­cos (sobre todo de reciente egre­so). El niv­el de exposi­ción a la biología del niño sano y a la puer­i­cul­tura en los cur­rícu­los pediátri­cos de algu­nas uni­ver­si­dades parece fran­ca­mente insu­fi­ciente. Las activi­dades prác­ti­cas sue­len cen­tralizarse en cam­pos ter­cia­r­ios (aten­ción de patologías), a expen­sas de la super­visión de salud de la día­da madre-hijo y del enfoque famil­iar y comu­ni­tario.

El cli­ma de con­sum­is­mo imper­ante en el área de la salud estim­u­la en las famil­ias el fenó­meno de “doc­tor shop­ping” y la búsque­da de segun­das y ter­ceras opin­iones. Se mul­ti­pli­can las con­sul­tas por motivos banales y la med­ical­ización (y med­icación) de moles­tias menores. Padres que se pre­sen­tan como clientes exi­gentes (“¡para eso pago!”) deman­dan para sus hijos una especie de “inmu­nidad abso­lu­ta”. El nacimien­to, el crec­imien­to y la cri­an­za deben ser per­fec­tos, exen­tos de dolen­cias y de las vicisi­tudes propias de la condi­ción humana. No se acep­tan res­fríos, ni que­jas, ni llan­tos, ni desve­los, ni sarpul­li­dos, ni muchas deposi­ciones ni pocas, ni regur­gita­ciones, ni gas­es, ni des­pertares intem­pes­tivos ni vari­antes tem­pera­men­tales en los niños.

Los medios, espe­cial­mente la TV y las revis­tas “femeni­nas”, con su énfa­sis en los tes­ti­mo­nios dramáti­cos y casos aber­rantes, con­tribuyen a la patol­o­gización de fenó­menos habit­uales en los niños, fomen­tan­do en la población una pre­ocu­pación exce­si­va ante situa­ciones mane­jables. A menudo vemos en repor­ta­jes y entre­vis­tas a con­no­ta­dos “gurús” pro­movien­do el uso de cos­tosas panaceas (casual­mente en sin­cronía con las com­pañías fab­ri­cantes). Las com­ple­jas redes de intere­ses que involu­cran a medios de comu­ni­cación, com­pañías far­ma­céu­ti­cas (o de ali­men­tos) e insti­tu­ciones de salud, por regla gen­er­al pasan desapercibidas a ojos de telev­i­dentes y lec­tores.

Las sociedades cien­tí­fi­cas, vol­cadas hacia aden­tro, muchas veces descono­cen las reper­cu­siones que sus recomen­da­ciones tienen sobre el cuer­po médi­co no espe­cial­iza­do, los medios, el públi­co y la salud de la población. A may­or espe­cial­ización y menor ori­entación biop­si­coso­cial, may­or es la prob­a­bil­i­dad de que sus nor­ma­ti­vas –uni­lat­erales y a menudo dog­máti­cas– entren en con­flic­to con intere­ses nat­u­rales de la comu­nidad, como la pro­mo­ción de la lac­tan­cia mater­na, el cuida­do respon­s­able del lac­tante y del niño y la con­tención de cos­tos en salud.

Los cur­sos y con­gre­sos pro­movi­dos por muchas sociedades cien­tí­fi­cas son un refle­jo de los intere­ses de las com­pañías patroci­nado­ras. Rara vez se encon­trará, por tan­to, que enfat­i­cen (o siquiera incluyan) actu­al­iza­ciones en temas como lac­tan­cia mater­na, ali­mentación infan­til salud­able o biología del res­frío común (en oposi­ción a la cre­ciente y per­ni­ciosa ten­den­cia a con­ferir carác­ter cróni­co y omi­noso a las infec­ciones res­pi­ra­to­rias banales de la infan­cia, que son parte con­sti­tu­ti­va de la vida en sociedad del ser humano). Los con­fer­encis­tas invi­ta­dos sue­len ser elegi­dos (o “sug­eri­dos”) por los aus­pi­ci­adores o pertenecer a su nómi­na de speak­ers paga­dos. Los temas a tratar –como los expos­i­tores– a menudo pasan por el fil­tro (explíc­i­to o implíc­i­to) de dichas cor­po­ra­ciones. Abun­dan los rega­los y las chucherías de toda índole para los asis­tentes, con el nom­bre y logo del pro­duc­to “estrel­la”. El espec­tácu­lo en oca­siones es cuasi-circense.

En tales instan­cias de Edu­cación Con­tin­ua, los asis­tentes –en bue­na parte jóvenes pro­fe­sion­ales sin opor­tu­nidad de acced­er a pro­gra­mas educa­tivos for­males– siguen con devo­ción y can­dor las ponen­cias pre­sen­tadas, inter­nal­izan­do de man­era lit­er­al los con­tenidos.

Cada año, lab­o­ra­to­rios y com­pañías de ali­men­tos no esca­ti­man en gas­tos para finan­ciar el perip­lo lati­noamer­i­cano de inves­ti­gadores extran­jeros que pre­sen­tan sus con­ve­nientes resul­ta­dos y que encuen­tran tri­buna libre y aqui­es­cen­cia de parte de las jefat­uras de cen­tros académi­cos y clíni­cos (donde las pro­mo­ciones se real­izan inclu­so en el horario ofi­cial de las reuniones clíni­cas).

Algu­nas com­pañías han impul­sa­do la creación de foros en inter­net donde madres, padres y otros “intere­sa­dos” dis­cuten infor­mal­mente los prob­le­mas que amer­i­tan el uso de cier­tos medica­men­tos y pro­duc­tos. Allí se demo­nizan los malestares nor­males del lac­tante, se sol­i­dariza con las sufri­entes famil­ias y se describen las vir­tudes de tal o cual pro­duc­to. La com­pañía intere­sa­da per­manece en las som­bras. Muchas veces los foris­tas pro­mueven agre­si­vas acciones de lob­by para que el (carísi­mo) pro­duc­to llegue a ser una necesi­dad colec­ti­va y, por ende, obje­to de sub­sidios estatales (un pre­cioso ejem­p­lo de políti­cas regre­si­vas).

Escasea la inves­ti­gación local dirigi­da a car­ac­teri­zar la nat­u­raleza y efec­tos de la patol­o­gización de los fenó­menos nor­males, así como sus cos­tos económi­cos y sociales. Por ejem­p­lo, el masi­vo aumen­to de las licen­cias médi­cas por supues­ta enfer­medad grave del niño menor –respon­s­able de una escal­a­da en cos­tos de salud durante casi dos décadas–, prác­ti­ca­mente no mere­ció inves­ti­ga­ciones de carác­ter cien­tí­fi­co en el país.

Las uni­ver­si­dades, por su parte, cada vez más cen­tran sus intere­ses inves­tiga­tivos en grandes proyec­tos sobre ter­apias far­ma­cológ­i­cas, finan­cia­dos por lab­o­ra­to­rios inter­na­cionales, o en proyec­tos de pres­ti­gio –muchas veces per­son­al­is­tas– car­ac­terís­ti­ca­mente en el cam­po de la biología mol­e­c­u­lar. Las enti­dades con interés en Salud Públi­ca –públi­cas o pri­vadas, uni­ver­si­tarias o estatales– tien­den por su parte a incur­sion­ar en el ter­reno tradi­cional de la demografía y de las políti­cas económi­cas o de gestión. Lo que ocurre en la calle, en los hog­a­res o en la con­sul­ta médi­ca rara vez es inves­ti­ga­do por los ámbitos académi­cos, aún cuan­do mold­een en for­ma fun­da­men­tal las creen­cias y pro­ced­eres de la población.

Tam­poco la rig­urosa Med­i­c­i­na Basa­da en Evi­den­cia (MBE), cuyo insumo son los datos pub­li­ca­dos en la lit­er­atu­ra, suele hac­erse car­go de estos temas. Por lo demás, la pro­le­ta­rización de la prác­ti­ca clíni­ca –espe­cial­mente en Aten­ción Pri­maria– deja a los pro­fe­sion­ales desin­for­ma­dos respec­to de las fuentes de evi­den­cia en las que debier­an apo­yar sus deci­siones. En este con­tex­to, los vis­i­ta­dores médi­cos y las com­pañías far­ma­céu­ti­cas y de ali­men­tos se hacen car­go a sus anchas –con sus pro­pios énfa­sis, con­tenidos, tru­cos y obse­quios– de la edu­cación con­tin­ua de gran parte de la pro­fe­sión médi­ca.

Los grandes temas de salud no tienen spon­sor. Ante la irre­sistible pre­sión de situa­ciones como las antes descritas, que actúan con­cer­tada­mente, los grandes perde­dores serán siem­pre los temas huér­fanos de mece­nas cor­po­ra­tivos: la lac­tan­cia nat­ur­al, las prác­ti­cas salud­ables en la cri­an­za y la ali­mentación del niño, el autocuida­do, la res­olu­ción espon­tánea de las dolen­cias banales y autolim­i­tadas. En suma, el con­cep­to glob­al de “niño sano” o “niño nor­mal”. Frente a las potentes fuerzas mer­can­tiles y de la cul­tura imper­ante que insis­ten en desvir­tu­ar­lo, patol­o­gizan­do todas y cada una de sus car­ac­terís­ti­cas, el con­cep­to de niño sano con­sti­tuye hoy en día una con­cep­ción casi sub­ver­si­va.

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32 Comentarios

  1. Tatiana fasching dice:

    por Tatiana Fasching

    Gran artícu­lo.

    • carolina Penna dice:

      por Car­oli­na Pen­na.

      Exce­lente tu artícu­lo!!!
      Nece­si­ta­mos más y más per­sonas que exp­re­sen estas ideas!!!!
      Gra­cias

  2. Ricardo dice:

    por Ricar­do

    Fenom­e­nal… Qué man­era de ver­balizar bien una real­i­dad cotid­i­ana… Gra­cias!

  3. Antonio Ruiz Serrano dice:

    por Anto­nio Ruiz Ser­ra­no

    Exce­lente entra­da. Com­par­to todo lo expre­sa­do aquí y con vue­stro per­miso lo repro­duz­co en mi blog. Gra­cias.

  4. Ricardo La Rosa dice:

    por Ricar­do La Rosa

    Clara­mente es anor­mal ser sano en estos días, lo peor es que esta­mos for­man­do una gen­eración de hipocon­dría­cos depen­di­entes de la indus­tria far­ma­céu­ti­ca.

    Es un aporte el artícu­lo, pero podría ser más pre­ciso y mejor redac­ta­do.

  5. Alejandra Ramírez Tello dice:

    por Ale­jan­dra Ramírez Tel­lo

    Yo respon­do a esta pro­mo­ción e invasión de reme­dios y fár­ma­cos de lab­o­ra­to­rio que mi mejor médi­co se encuen­tra en el patio de mi casa: hier­bas nat­u­rales para sanar males del estó­ma­go, de la ansiedad infan­til y otros males aso­ci­a­dos a la vida común de un niño que con­vive a diario con tier­ra, agua, sol, lodo, plan­tas y otros ele­men­tos aso­ci­a­dos a la nat­u­raleza en la que jue­ga un niño de ver­dad. ¡¡¡No exis­ten niños far­ma­code­pen­di­entes en nue­stro hog­ar!!!… si nece­si­tan hier­bas para sanar a tu hijo, con gus­to te reci­bo en mi hog­ar y te obse­quio unas cuan­tas!!! (Puer­to Montt, Chile, la Patag­o­nia todavía tiene tier­ras y aire limpio).

  6. tania dice:

    por Tania

    Muy bueno… Deberíamos colo­car­lo en un póster para pon­er­lo en cada establec­imien­to de salud.

  7. Isabel Ortiz dice:

    por Isabel Ortiz

    Qué valioso y valiente tex­to… Muchas gra­cias!!

  8. Maria dice:

    por María

    De lo mejor que he leí­do hace tiem­po… Qué clar­i­to y qué bien expre­sa­do! Como madre de dos niñas y un niño sano, tam­bién como usuar­ia de la sanidad, os agradez­co vues­tra labor!

    Gra­cias!

  9. Begoña de Bernardo dice:

    por Begoña de Bernar­do

    Y qué pasa con las ortodon­cias, que ya casi no hay niño/a que no ten­ga que lle­var? Es que nacen todos defec­tu­osos aho­ra, porque no veo yo tan­tos adul­tos con prob­le­mas y antes era rarísi­mo ver a un niño/a con apara­to en la boca.

  10. fabrizzio espindola dice:

    por Fab­rizzio Espin­dola

    Me parece un exce­lente artic­u­lo, muy claro y un buen aporte para reflex­ionar.

    Lam­en­ta­ble­mente en esta sociedad de mer­ca­do la salud ha pasa­do a ser otro bien de con­sumo, el cual se vende como cualquier otro, y donde la éti­ca y el bien­es­tar social han sido com­pra­dos por las empre­sas, jugan­do así con la igno­ran­cia y la cuida­dosa­mente selec­ciona­da infor­ma­ción que se entre­ga a la gente que poco o nada sabe sobre los temas de la salud, más aun sobre los lac­tantes.

    Con­cuer­do total­mente con la idea expues­ta de una patol­o­gización de los pro­ce­sos nor­males y la idea de una cri­an­za per­fec­ta, donde ante cualquier “irreg­u­lar­i­dad” exista un medica­men­to para dar solu­ción, esto vis­to des­de una mira­da social va de la mano con los tiem­pos que actual­mente se tienen para enfer­marse o para aten­der a quien se enfer­ma, ya todo tiene que ser rápi­do, inmedi­a­to y fácil, situación que jus­ti­fi­ca y poten­cia la exis­ten­cia de un mer­ca­do de la salud.

  11. Luis Pelayo dice:

    por Luis Pelayo

    En el actu­al sis­tema social neolib­er­al o cap­i­tal­is­mo sal­va­je depredador, las grandes cor­po­ra­ciones (léase en este caso de indus­trias far­ma­céu­ti­cas) aprovechan todos los nichos para armar grandes nego­cios a cos­ta de las necesi­dades de las per­sonas –aun de los niños– sin pre­ocu­parse de las con­se­cuen­cias dev­as­ta­do­ras que pro­ducen. Lo que les intere­sa son las grandes ganan­cias económi­cas. Por ello tan­to la salud como la edu­cación (y otros rubros) han pasa­do, medi­ante las pri­va­ti­za­ciones, a ser grandes y fab­u­losos nego­cios.
    Es bueno tomar con­cien­cia y apor­tar gran­i­tos de are­na a par­tir de los pro­pios hog­a­res. Como por ejem­p­lo la divul­gación de artícu­los como el pre­sente.
    No al con­sumo indis­crim­i­na­do!!!
    Desen­mas­care­mos a la depredación dis­fraza­da de med­i­c­i­na!!!

  12. rosario castellanos dice:

    por Rosario Castel­laros

    Gra­cias por este tex­to. Debería ser leí­do oblig­a­to­ri­a­mente así como incluir en la edu­cación de los niños fisi­ología, así cono­cerían nue­stro cuer­po den­tro de toda la nor­mal­i­dad y no caerían en estos rol­los de con­sum­is­mo.

  13. por Rocío G. Gui­tard

    Qué bien que cada vez se denun­cien más estas cosas. Gra­cias por escribir­lo!

  14. por Ange­les Hijo­josa

    Un artícu­lo muy bueno, feli­ci­dades. En una sociedad en la que la salud no es rentable y en la que los min­is­te­rios y orga­ni­za­ciones, de todos los país­es, deberían lla­marse min­is­te­rios de enfer­medad en lugar de, de salud, está bien que las per­sonas a las que nos intere­sa el aut­en­ti­co bien­es­tar, nos implique­mos en ello pub­li­can­do cosas como estas. Mis más sin­ceros agradec­imien­tos al autor o autores del escrito.

  15. Francisca dice:

    por Fran­cis­ca

    Me parece muy impor­tante que los nuevos padres tomen con­cien­cia y no se dejen engañar. Como madre de dos hijos, aunque ya may­orci­tos, hemos procu­ra­do y, de hecho con­segui­do, que se cri­aran lo más sanos posi­bles y ale­ja­dos de la med­i­c­i­na, sin fár­ma­cos ni vac­u­nas. Con todo tipo de méto­dos nat­u­rales, a bases de plan­tas med­i­c­i­nales y for­t­ale­cien­do sus defen­sas.

    • Médicos Sin Marca dice:

      por Médi­cos Sin Mar­ca

      Nos parece impor­tante sub­ra­yar que nues­tra críti­ca apun­ta a la sobremed­ical­ización, a la influ­en­cia del mar­ket­ing y los con­flic­tos de interés en Med­i­c­i­na y a la dis­tor­sión de la infor­ma­ción cien­tí­fi­ca por parte de entes intere­sa­dos.

      Somos par­tidar­ios y defen­sores de la Med­i­c­i­na cien­tí­fi­ca y de los prin­ci­p­ios de una ver­dadera Med­i­c­i­na Basa­da en Evi­den­cia. De ello se desprende que no somos par­tidar­ios de cor­ri­entes “alter­na­ti­vas” que oper­an al mar­gen de los prin­ci­p­ios bási­cos de la bue­na cien­cia.

      Por últi­mo, cabe pun­tu­alizar que la gran may­oría de las vac­u­nas disponibles (entre ellas, las con­tenidas en el Pro­gra­ma Nacional de Inmu­niza­ciones de nue­stro país) ha demostra­do feha­cien­te­mente su seguri­dad y efec­tivi­dad en la pre­ven­ción de enfer­medades y sus com­pli­ca­ciones.

  16. Soledad Tagle dice:

    por Soledad Tagle

    Quiero com­par­tir mi cor­ta expe­ri­en­cia después de haberme incor­po­ra­do a Médi­cos Sin Mar­ca:

    Como pedi­atra, yo recibía rep­re­sen­tantes de lab­o­ra­to­rios y era muy hon­es­ta y aten­ta con ellos. Recibía mues­tras y com­partía con ellos mis dudas sobre medica­men­tos. Muchas veces recibí mues­tras de medica­men­tos que yo en real­i­dad “no rec­eta­ba” porque no con­sid­er­a­ba que eran útiles, como por ejem­p­lo las dece­nas de jarabes para la tos con Hed­era helix como com­po­nente. Estas mues­tras se las regal­a­ba a algunos pacientes cuan­do pens­a­ba que servirían más como place­bo que por su real efec­to. Mi con­cien­cia esta­ba tran­quila, la mamá qued­a­ba con­tenta porque se llev­a­ba un reme­dio y el niño se mejora­ba porque se iba a mejo­rar igual, aunque no reci­biera jarabes. Pero aho­ra me per­caté de que en la rec­eta que yo le entre­ga­ba a la mamá y que llev­a­ba mi nom­bre y fir­ma, aparecía el medica­men­to! Y me per­caté de lo paradóji­co y con­tra­dic­to­rio que eso era…

    Aho­ra me sien­to mucho más coher­ente. Des­ti­no el tiem­po que le des­tin­a­ba a los rep­re­sen­tantes a expli­car­le a la madre las razones por las que es mejor no dar medica­men­tos para la tos, la madre aumen­ta su cul­tura en salud, no que­da una rec­eta mía, que seguro se usa después para com­prar medica­men­tos innece­sar­ios, no se gas­ta dinero de más y el niño además incor­po­ra que los res­fríos hay que vivir­los, que no todas las moles­tias en la vida se pasan con medica­men­tos, y que el tiem­po y la pacien­cia son impor­tantes.

    Salu­dos,

    Soledad Tagle

    • drX dice:

      por drX

      Felic­ita­ciones muy calurosas a Soledad Tagle por su trans­paren­cia, con­se­cuen­cia y sabiduría. Si sólo hubiera unos pocos más como ella, cuán difer­ente sería el panora­ma que pre­sen­taría nues­tra med­i­c­i­na, espe­cial­mente la Med­i­c­i­na Infan­til…

  17. Fausto Zaruma dice:

    por Faus­to Zaru­ma.

    Lam­en­ta­ble­mente la med­ical­ización de la salud en nue­stros pequeños pacientes ha desplaza­do el con­cep­to clíni­co y fisiopa­tológi­co.

  18. por Elisa Mar­tin Orte­ga.
    Sitio web: La His­to­ria de Gabriele

    Muy intere­sante. He hecho una men­ción a esta entra­da en mi blog: http://lahistoriadegabriele.blogspot.com.es/2013/05/pensar-y-hacer.html

  19. Ileana dice:

    Por Ileana.

    Qué gran artícu­lo, muchísi­mas gra­cias.

  20. Yemina dice:

    por Yem­i­na.

    Mil gra­cias! Exce­lente artí­culo. Sin duda, nece­sario para todos los padres de famil­ia, en espe­cial para los nuevos, los que están por ser padres. Con per­miso lo com­par­to!

  21. Adriana dice:

    por Adri­ana.

    Como madre y antropólo­ga intere­sa­da en la gestación, embara­zo, par­to y cri­an­za nat­ur­al y no med­ical­iza­da, felic­i­to este gran artícu­lo. Mi sor­pre­sa ha sido may­or al ver que los pro­mo­tores de este blog son todos ¡Médi­cos! Los felic­i­to. Quedan des­de mi pun­to de vista muy pocos médi­cos éti­cos y com­pro­meti­dos con la ver­dadera salud humana. Felic­ita­ciones nue­va­mente y aho­ra no dejaré de leer­los.

  22. Carlos Garcés dice:

    por Car­los Gar­cés.

    Muy buen artícu­lo! Como padre primer­i­zo agradez­co enorme­mente la infor­ma­ción entre­ga­da y la pos­tu­ra ofre­ci­da, pero como médi­co auto­cal­i­fi­ca­do tam­bién “sin mar­ca” y que no tiene ningún con­flic­to de interés en mis sigu­ientes pal­abras, me lla­ma la aten­ción que se publique un tex­to de parte de un grupo que se cal­i­fi­ca como defe­sor de la MBE pero SIN FUENTES!. Me gus­taría cono­cer el niv­el evi­den­cia del tex­to pre­vio más que nada para acud­ir a las fuentes y ver­i­ficar la infor­ma­ción ya que en este momen­to no tiene más validez que una revista “femeni­na” pre­vi­a­mente crit­i­ca­da.
    Salu­dos cor­diales.

    • MSM dice:

      por Médi­cos Sin Mar­ca.

      Esti­ma­do Car­los, te pro­ponemos leer este post como una colum­na de opinión, que tal vez puede estim­u­lar al pro­pio lec­tor a bus­car evi­den­cia respec­to de los temas abor­da­dos. ¡Salu­dos!

  23. Alejandra dice:

    por Ale­jan­dra.

    Estimad@s: Muy intere­sante su artícu­lo. Me gus­taría saber su posi­ción con respec­to al Timeros­al. Hay tan­to debate en el que se apre­cia la influ­en­cia de las far­ma­céu­ti­cas, que ter­mi­na dan­do miedo vac­u­nar a los bebés y eso es peor.

  24. Daniela Zecher dice:

    por Daniela Zech­er.

    Me sien­to pro­fun­da­mente ofen­di­da por este artícu­lo, como madre de un niño alér­gi­co ali­men­ta­rio y como médi­co. Efec­ti­va­mente hay muchas cosas que son nor­males durante el desar­rol­lo (no podemos pre­tender que un lac­tante duer­ma toda la noche, por ejem­p­lo), pero tam­poco caig­amos en nor­malizar­lo todo. ¿O es, aca­so, nor­mal que un niño ten­ga deposi­ciones con san­gre, que no crez­ca ni suba de peso, que ten­ga tos pro­duc­ti­va y/o rinor­rea de sem­anas y has­ta meses de duración, por nom­brar solo algu­nas cosas? Las aler­gias ali­men­ta­rias han aumen­ta­do y sí hay sobre­di­ag­nós­ti­co, pero no todos están maldiagnosticados.¿Y cuál es el prob­le­ma de que la gente pida segun­das y ter­ceras opin­iones? ¿O aca­so los médi­cos somos dios­es que jamás come­te­mos un error? Yo, al menos, soy un sim­ple ser humano y reconoz­co que me puedo equiv­o­car y que hay cosas que no las sé. Y si una per­sona tiene dudas o el médi­co es un pedante y no le expli­ca nada o no está tenien­do resul­ta­dos con el tratamien­to indi­ca­do tiene todo el dere­cho de pedir la can­ti­dad de opin­iones que se le de la gana, has­ta que se sien­ta tran­qui­lo. Señores médi­cos sin mar­ca, están hilan­do un poco exce­si­va­mente fino. Por lo demás, yo ten­go la capaci­dad de decidir, a mí nadie me obliga a nada. Mis indi­ca­ciones no se basan en los lapic­i­tos, cur­sos o cualquier otra cosa que me regalen.

  25. Nea Mercado dice:

    por Nea Mer­ca­do.

    Ten­go una duda, ¿dónde están las fuentes en la que se basa este “artícu­lo”? ¿Dónde están los datos que men­ciona tími­da­mente el autor de este… ensayo? ¿No sería mejor que en vez de hablar de “por­centa­je con­sid­er­able” entre­gara la cifra cor­re­spon­di­ente? Y por últi­mo me pre­gun­to: ¿qué revis­tas “femeni­nas” lee el autor del tex­to como para creer que ellas son evi­den­cia sufi­ciente para “LA EXTINCIÓN DEL NIÑO SANO”?

  26. waloa dice:

    por waloa.

    Voy a botar inmedi­ata­mente este lápiz que me regalaron del lab­o­ra­to­rio!!!

  27. Javier Parr dice:

    por Javier Parr

    Fuera del tema estric­ta­mente médi­co, ésto cae den­tro de la lóg­i­ca de mer­can­tilizar todas y cada una de las activi­dades humanas des­de el nacimien­to. Par­a­dig­ma neolib­er­al en lo económi­co y cul­tur­al­is­mo marx­ista con dis­fraz de bien­es­tar y defen­sa de la vida humana.

  28. Lucía Pérez dice:

    por Lucía Pérez

    Soy maes­tra de Edu­cación Ini­cial en Uruguay y el artícu­lo me ha resul­ta­do muy intere­sante. A veces vemos en el que­hac­er cotid­i­ano una pre­ocu­pación desme­di­da por situa­ciones que no tienen gran trascen­den­cia (que un niño se vaya con un raspón en cier­tas famil­ias puede tornarse en un gran prob­le­ma) y cuan­do lla­mamos a las famil­ias para que con­sul­ten a los pedi­atras por cosas que nos pre­ocu­pan (per­si­ten­cia del uso del pañal después de los 3 años, difi­cul­tades impor­tantes del habla y apari­ción de tar­ta­mudeo, ali­mentación con comi­das semi-sol­i­das en niños de 3 años) hay una gran negación. Hay per­sonas que me pre­gun­tan “si yo quiero man­dar a todos los niños al psicól­o­go” y por supuesto que no es así. Si creo que algunos padres pre­cisan ori­entación para mejo­rar sus prác­ti­cas de cri­an­za y la actuación y la pal­abra del pedi­atra en todo lo rela­ciona­do con la salud del niño es muy impor­tante

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